Que algunos loros hablan, es algo sabido por todos, pero quizás sea menos conocido el caso de Alex, un yaco que sorprendió a la comunidad científica por su facilidad para el lenguaje.
La psicóloga Irene Pepperberg trabajó con él desde 1977, cuando tenía un año de edad, hasta 2007, cuando falleció, consiguiendo grandes logros en el campo de la comunicación entre personas y animales.
Según la doctora Pepperberg, Alex era capaz de comprender las palabras, unas 150, distinguiendo colores y formas y siendo capaz de identificar y diferenciar objetos.
Según algunos de los científicos más críticos, el caso de Alex no es más que un largo entrenamiento de 30 años para conseguir unas acciones condicionadas.
Alex falleció a los 31 años de edad, inusualmente joven para lo que suelen vivir los loros africanos, posiblemente de un infarto imposible de predecir, a pesar de que la fundación que realiza estos estudios realiza exámenes periódicos de salud a sus loros, concluyendo repentinamente con el trabajo de tres décadas. Sus últimas palabras fueron para su dueña, la noche antes: “Eres buena. Te quiero.”, le dijo. La Doctora le respondió, “Yo también te quiero.” Alex dijo “Te veré mañana” y ella respondió, “Sí, te veré mañana.”











































