¿Con qué especie empezar a criar?

Nidos de diamante mandarín

Nidos de diamante mandarín

A la mayoría de los apasionados de las aves, en algún momento se nos plantea la posibilidad de “ir más allá” en nuestra afición e intentar la cría. En realidad es algo que da unas satisfacciones increibles, pero también puede provocar muchas frustración en más de una ocasión. A veces por desconocimiento, otras por exceso de interacción con las aves y otras simplemente porque la naturaleza no siempre responde como nos gustaría.
Para evitar en la medida de lo posible los fracasos, es conveniente, como la mayoría de las cosas en la vida, empezar por lo más fácil, aprender de los errores, y poco a poco ir aumentando el nivel de dificultad.
Hay cientos de especies que se puedan criar, y miles de gustos distintos, pero, en líneas generales, recomiendo empezar con especies de pequeño tamaño para los que no haga falta mucho espacio, que sean conocidas como buenas criadoras y, preferiblemente, que sean granívoros, de manera que su alimentación no nos de muchos quebraderos de cabeza. Con estas características encontramos en primer lugar a los diamantes mandarines y los periquitos.

Algunas personas creen que cualquiera puede criar diamantes mandarines, que no tiene ningún mérito, y aunque es cierto que estos pequeños pájaros pueden sacar sin problemas varias nidadas al año y que lo harán incluso en jaulas pequeñas, haciendo el nido de cualquier manera, son una buena especie para aprender los pasos de la cría. En todo caso, hay que saber que además de los ejemplares que encontramos en cualquier tienda, hay otros, algo más grandes, dedicados a los concursos y exposiciones, con los que se puede hacer de la cría un arte, buscando mutaciones de color o determinadas características.

Los periquitos, por su parte, gozan de más fama, y quizás sean aves que gustan más, porque se vuelven muy mansos si son criados en contacto continuo con personas. De igual forma que con los mandarines, también tienen una variante de concurso, el periquito inglés, de mayor tamaño y mucho más tranquilo, aunque con más carácter.
En el siguiente nivel de dificultad encontraríamos a agapornis, varias clases de periquitos (bourkes, rabadillas rojas, etc.), ninfas y similares.
Los problemas principales que se pueden plantear, a medida que intentamos la cría con especies más complicadas, son:

  • La diferenciación de sexos: Hay muchas especies que no presentan dimorfismo sexual, empezando por los agapornis, una especie considerada como buena criadora. A menos que las aves estén sexadas o que se las compremos a alguien de mucha confianza que las haya visto criar anteriormente, no debemos de confiarnos o nos llevaremos muchas sorpresas.
  • La alimentación: Algunas especies, principalmente pequeños exóticos, necesitan comer insectos vivos durante la cría. De no hacerlo, no consiguen las proteinas suficientes y los polluelos mueren. Si bien es cierto que hay pastas especiales de insectos disecados y que algunos criadores las utilizan con éxito, pero no todos los animales la aceptan, por lo que hemos de saber si estamos dispuestos a conseguir lombrices, arañas o larvas. Otro problema con la alimentación lo presentan las aves que comen principalmente frutas y bayas, como los loris. Dado que estos alimentos se estropean fácilmente y que es una dieta muy blanda, se necesita una limpieza continua de la jaula, a fin de evitar focos de infección y malos olores.
  • El espacio: No todas las aves criarán en las mismas condiciones. Algunas lo harán en cualquier sitio, mientras que otras se volverán muy territoriales y necesitarán ser ubicadas en grandes pajareras donde ningún otro pájaro les moleste.
  • Las condiciones: Algunas aves necesitan nidos de madera, otras construyen sus propios nidos con ramitas, otras quieren humedad, otras calor… Antes de empezar la cría es conveniente documentarse sobre las necesidades de cada especie.
  • La tranquilidad: Hay aves, como periquitos y mandarines, que volverán al nido después de que su dueño lo haya inspeccionado sin ningún problema. Otros no lo tolerarán o, directamente, abandonarán a los polluelos.
  • La edad: Los pequeños exóticos empiezan a criar a edades muy tempranas. Si no se les controla, posiblemente a los 3 ó 4 meses. En cambio hay especies como los grandes loros y cacatúas, que han de esperar 3 ó 4 años, por lo que si los ejemplares son aún demasiado jóvenes, no criarán por mucho que les pongamos un nido.

Además, hay especies (principalmente las de gran tamaño) que forman pareja para toda la vida, por lo que puede que llegado el momento, simplemente no se gusten. Y contra eso, poca cosa se puede hacer.

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