Los cambios en la jaula pueden ser muy estresantes para una psitácida. Para ella el aviario o jaula donde vive es su casa, y ciertas modificaciones pueden provocarle un cambio en su comportamiento, sobre todo si estos cambios son muy acusados y no está acostumbrada a la variedad.
En el post anterior (Cómo hacer un juguete para una psitácida) indicaba que se le deben de ir dando juguetes nuevos al ave cada cierto tiempo para que no se aburra, pero siempre hay que observar cómo reacciona. Si después de colgar una nueva percha, meterle un gran bebedero, o un enorme juguete vemos que deja de comer, se muestra asustado o no se acerca a la zona donde se lo hemos puesto, lo mejor será quitarlo.
Para lograr que acepte el nuevo elemento hay que descubrir qué le pasa.
Un pájaro criado a mano y que suele volar por toda la casa no tiene tanto miedo a la novedad como uno que esté en un espacio más limitado. En este caso, posiblemente el problema es que no le guste dónde le hemos puesto el objeto. Por muy manso y cariñoso que sea un papillero, también tiene su carácter, su jaula es su territorio y los “muebles” se ponen donde él quiera.
A pesar de que puede darse esta circunstancia, lo más habitual suele ser que el pájaro simplemente no quiera que “eso” esté dentro de su jaula porque tiene un miedo atroz. Las aves en general son muy asustadizas, y en cualquier cosa que se salga de la rutina ven un peligro.
¿Qué se puede hacer para que acepte un juguete nuevo? Podemos intentar jugar con él delante de la psitácida, despertar su curiosidad y provocarle envidia. Que ella también quiera hacer lo mismo. Por ejemplo, en el caso del juguete casero del post anterior, una forma de hacerlo sería hacer sonar las campanitas a la vez que hablamos, invitando al pájaro a que haga lo mismo, utilizando un lenguaje oral y gestual conocido para él. Cuando notemos que se muestra curioso, probaremos a meter el juguete dentro de la jaula, con cuidado de no asustarle, y seguiremos tocando las campanitas. Poco a poco el ave se irá acercando, momento en que podemos dejar el objeto sobre el suelo de la jaula y alejarnos para ver qué hace, animándole si es necesario y vemos que está indeciso. Si lo acepta e intenta jugar, más adelante podremos colgárselo en un sitio que no le moleste para su actividad habitual. Si no, habrá que seguir insistiendo.
Para introducir grandes volúmenes de objetos, como pueden ser unas macetas en un aviario o ramas en un jaulón, lo mejor es hacerlo de poco en poco, y sin pasarse, ya que el pájaro también tiene que tener espacio.











































