Lorenzo y otras conclusiones

Ejemplar de Amazona Ochrocephala

Ejemplar de Loro Real amazónico

Hace unas semanas una nota de humor nos alegraba los telediarios. Era Lorenzo, una Amazona ochrocephala (loro real amazónico) muy simpática, que gritaba “corre, corre, que te coge el gato” cada vez que la policía se acercaba al lugar donde se escondían sus supuestos dueños, unos narcotraficantes colombianos.
La noticia no hacía gracia por las circunstancias, muy graves, sino por oir al loro gritar como un loco la famosa frase, estando como estaba ahora rodeado de uniformados, ya que había sido detenido.

La sorpresa llegó cuando, al poco tiempo Lorenzo fue liberado, porque todo había sido un error, y devuelto a su verdadero dueño.
El hombre admitió que él le había enseñado a decir la famosa frase, pero que no tenía relación con ninguna actividad ilícita. Además se mostró indignado porque el loro se había deprimido bastante en los tres días que estuvo retenido.

Esta noticia nos demuestra varias cosas:
1. Que los loros pueden aprender cualquier estupidez que a los dueños se nos ocurra.
2. Que la estupidez que se nos ha ocurrido no siempre es buena.
3. Que los loros domésticos, cuando son sacados de su entorno a la fuerza, se entristecen.

Es bastante habitual que la gente que acaba de adquirir un loro se empeñe en enseñarle lo primero que se les pasa por la cabeza o lo más gracioso. Muy frecuentemente nos parece de lo más divertido enseñarle palabrotas o frases malsonantes. Se nos olvida que estos animales, aunque lo parezcan, no son inteligentes. Una vez que aprendan algo, lo repetirán a todas horas, sin importar quién esté delante y sin que haya manera de que se olvide de ello.
No es muy agradable, por ejemplo, que venga de visita nuestra anciana y respetable tía abuela y a nuestro simpático loro se le ocurra llamarla tonta, sólo porque nos produce risa oir al animalito decirlo.

La verdad, no le encuentro sentido a que alguien le enseñe a su loro a decir “corre, corre, que te coge el gato”. Es más interesante intentar que nuestra mascota relacione hechos. Por ejemplo, si hay un gato delante de su jaula que grite “¡un gato!”. De esta manera podrá ponernos sobre aviso de que hay un peligro cerca. Eso sólo se consigue si esa frase se la decimos única y exclusivamente cuando el gato está delante. Si no, la gritará siempre que le apetezca, sin saber por qué.

Sobre el tercer punto, de que los loros se entristecen. Pues sí, lo hacen. Un loro acostumbrado a vivir en una casa con personas, se siente uno más de la familia. Cuando esa familia lo suelta, o lo deja unos días al cuidado de algún pariente o amigo, el ave se siente literalmente abandonado, y es normal que coma menos, se muestre apático o incluso que enferme. Si son sólo unos días, por vacaciones, la cosa no irá más allá, pero cuando se libera a un animal que ha nacido en cautividad, las consecuencias pueden ser desastrosas.
Por favor, si no te puedes hacer cargo de tu loro, no lo sueltes. Hay miles de familias esperándolo. Y antes de comprar uno, piensa que es para toda la vida.

Foto: Joao Maximo

1 Comentario

  1. lacho ruiz

    vivo en estado de chiapas, mexico y aqui hay muchos loros reales yo tengo 3 pero en diferentes lugares por que si los junto dejan de hablar, ademas de que tengo un loro palencano o arinoso (pero muy muy grande)

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